Estoy buscándote pero veo oscuridad.
No apareces y te haces el ausente para impregnar sufrimiento
Te rehusas, te escondes, volves, me besas, te vas. ah cariño, ¿Cómo voy a matarte de mi pensamiento?
Sí, habitas un túnel, no hay nada, nada sos vos.
te llamas oscuridad, te deshaces de mis brazos.
corría en tu búsqueda, fallé y otra vez creí que regresabas.
Yo siento que te escurres como el agua de la toalla, que estás escapando.
No volverá la complejidad de tu ser, el profundo de tus ojos,
la seguridad de tus brazos y la suavidad de tus labios.
Sólo queda un recuerdo y es la desesperada esperanza de que no volves ya.
Te colocaré un punto final, al que decías que finalizaba una conversación para siempre.
"Había que hacer era embarcarse en un buque costero y navegar al sur bordeando la costa hasta El Callao, el puerto de lima; para alcanzar la capital de la Nueva Granada, por el contrario, había que cruzar las montañas panameñas, navegar hacia Cartagena, a contraviento, y desde allí a lo largo del Magdalena hasta desembarcar en Honda, desde donde todavía había que ascender la cordillera para llegar a Bogotá" Eloísa: Escritora por vocación. Deja que el alma libere letras, en ellas te identificas
miércoles, 7 de octubre de 2015
lunes, 15 de junio de 2015
Y dije adiós.
Me encontré con el paso de la lluvia, deliraba, ardía en fiebre de cuarenta. Los ángeles venían a rodear mi cabeza sin preguntar si quería que estuvieran.
-Deténganse, no los necesito. Ya estoy muriendo.
Repitiendo palabras prometía al lado de murmullos callejeros que no necesito ayuda de algún 'ángel', estoy escondiendo la herida con un paño sedoso que encontré en la maquina de coser de la abuela. Camino con un pie aburrido de sostener al otro. Recogiendo colillas de cigarros para coleccionar muerte ya consumida. La mierda me sostiene y yo la beso. Los ángeles me quieren ayudar y los les inyecto balas cargadas de insulso. Me parece haber sentido el frío de la calle cuando volteaba la cara y decía -Adiós-
-Deténganse, no los necesito. Ya estoy muriendo.
Repitiendo palabras prometía al lado de murmullos callejeros que no necesito ayuda de algún 'ángel', estoy escondiendo la herida con un paño sedoso que encontré en la maquina de coser de la abuela. Camino con un pie aburrido de sostener al otro. Recogiendo colillas de cigarros para coleccionar muerte ya consumida. La mierda me sostiene y yo la beso. Los ángeles me quieren ayudar y los les inyecto balas cargadas de insulso. Me parece haber sentido el frío de la calle cuando volteaba la cara y decía -Adiós-
sábado, 16 de mayo de 2015
Punto final.
Vas, vienes, como fluido incesante.
evades incertidumbres.
Tu vigor es escudo del desconsuelo.
Intentas estabilizar tus pies en la tierra.
pero existe desequilibrio en ella. Produce efecto colateral.
Porque caes otra vez en la desgracia
de verme... Y ya no sirve tu vigor,
¿De qué sirve huir?
Si detrás de cada paso se aferra una pequeña basura en la suela que no quiere abandonarte.
Pero desgracia es creer que estoy en la etapa final. Y el hemisferio izquierdo diluye cada minuto que te vi como el contexto de mis días.
Se ha acabado. Todo colapso y el resultado: arrojarte, vagancia de mi pensamiento
evades incertidumbres.
Tu vigor es escudo del desconsuelo.
Intentas estabilizar tus pies en la tierra.
pero existe desequilibrio en ella. Produce efecto colateral.
Porque caes otra vez en la desgracia
de verme... Y ya no sirve tu vigor,
¿De qué sirve huir?
Si detrás de cada paso se aferra una pequeña basura en la suela que no quiere abandonarte.
Pero desgracia es creer que estoy en la etapa final. Y el hemisferio izquierdo diluye cada minuto que te vi como el contexto de mis días.
Se ha acabado. Todo colapso y el resultado: arrojarte, vagancia de mi pensamiento
miércoles, 13 de mayo de 2015
Allen Ginsberg
Libertad del amor y la ley,
las normas y lo común.
Ahora vas a ver un militar agradable, un criminal bondadoso.
Una muerte sin dolor. Sufrimiento sin escapatoria y felicidad de presenciar un barco hundirse mientras la gran sonata de violines acompañan de una pieza armónica para recibir un más allá violento.
Y la nada liberte la nada. El amor cese cariño de parejas. La crueldad sea la felicidad de un par de infelices amándose y reconociendo su engaño para seguir su camino de vergüenza amorosa.
La ignorancia ya no pasa por atrevida, sino por bien servida. El conocimiento lo aborrecen los sabios, porque pierden astucia. Aman la vida, son libres. No hay quien imponga que es bueno ni malo. Al carajo la buena moral. grita un tal Allen Ginsberg.
En honor a su defensa en medio de la guerra que genero discriminación el abismal capitalismo Norteamericano, y a la inoportuna guerra que impuso un régimen estrecho sobre ideales con ganas de volar y no quedar en la puerta sin que nadie abriera. Su poesía fue el preludio de sus venenosas ideas.
las normas y lo común.
Ahora vas a ver un militar agradable, un criminal bondadoso.
Una muerte sin dolor. Sufrimiento sin escapatoria y felicidad de presenciar un barco hundirse mientras la gran sonata de violines acompañan de una pieza armónica para recibir un más allá violento.
Y la nada liberte la nada. El amor cese cariño de parejas. La crueldad sea la felicidad de un par de infelices amándose y reconociendo su engaño para seguir su camino de vergüenza amorosa.
La ignorancia ya no pasa por atrevida, sino por bien servida. El conocimiento lo aborrecen los sabios, porque pierden astucia. Aman la vida, son libres. No hay quien imponga que es bueno ni malo. Al carajo la buena moral. grita un tal Allen Ginsberg.
En honor a su defensa en medio de la guerra que genero discriminación el abismal capitalismo Norteamericano, y a la inoportuna guerra que impuso un régimen estrecho sobre ideales con ganas de volar y no quedar en la puerta sin que nadie abriera. Su poesía fue el preludio de sus venenosas ideas.
viernes, 1 de mayo de 2015
Macondo se lució
En la vigésima octava feria del libro en Bogotá se
vivió un ambiente exaltado de obras y eventos maravillosos. Un evento autóctono
relevante, ya que Macondo fue el invitado de Honor. Dio tal relevancia a
Gabriel García Márquez, quién en la literatura ha sido nuestro orgullo. ¿Y cómo
no hacerle un homenaje en la feria?
En el pabellón Macondo se encontraba la historia que transcurrió en
García Márquez, y su carrera como escritor y periodista. Desde su primera
novela: la hojarasca, hasta cien años de soledad. También su voz deleitaba
narrando sus propias obras en megáfonos, y pantallas, ubicados en aquel
pabellón, igual que anuncios de Cien años de Soledad, la gallera de
Macondo y el pequeño tren que circulaba alrededor de pequeños objetos alusivos
a Cien años. También la comida, aquella que le agradaba a nuestro
nobel. Por ahí encontré las famosas 'bolitas de chocolate rellenas de
ají', y agradable fue tenerlas en mi paladar. Un toque picante al final pero
el chocolate aplacaba todo.
Por otro lado había mucha gente satisfecha. A mí me causo una gran
satisfacción ver a mi padre emocionado por saber que posee y guarda con gran
celo ediciones originales como “Los cuentos de mi abuelo el coronel” editadas
por Smurphy Cartón Colombia, expuestas en la Feria del Libro. Oía a otras
personas no tan satisfechas, según porque el pabellón estaba muy ornamentado.
Cada quién que juzgue.
Macondo se lució muy bien. Aquel espíritu de Márquez impregnaba cada
recorrido del pabellón y de toda la feria, y cómo por ahí decían: el mejor
homenaje es leerlo. No sólo en la feria es escenario, también en diferentes
lugares del país: bibliotecas, universidades, colegios y eventos culturales
públicos.
Qué bueno es retratar en cada persona lo importante de nuestra
literatura, y quien algún día decidió sentarse a escribir cien años de soledad,
inspirado del nombre de una finca bananera: Macondo.
Colombia quiere llenarse de Gabo, aunque al principio en Colombia pocos
lo apoyaran, él tuvo vigor para persistir en sus obras que tomaron tanta fuerza
que convirtió al país en admirador de su trayecto. Nunca rindió sus dedos
para escribir, siempre iba contracorriente de aquello que no estaba de acuerdo
y siguió adelante frente a mareas que intentaron destruirlo.
Un poco de Sabina.
No puedo enamorarme de ti
No, no, no puedo enamorarme de ti
Nadie te roba nada
nadie ocupa lugar,
de nadie son los besos
de los labios del mar,
de nadie es el camino
que no mira hacia atrás,
donde se desangran las estatuas de sal.
Mas de cien mentiras:
Más de cien de palabras, más de cien motivos, para no cortarse de un tajo las venas.
miércoles, 29 de abril de 2015
No sé que fue
La calle del parque estrecho con un suelo precario; estropeado de
recuerdos y perdidas. Y caminaba, mientras lo atravesaba recordaba; esos
instantes pasados dentro de la cornucopia de remembranzas. Encontraba las
cuatro esquinas vacías en esa tarde lluviosa, sólo mis pies estaban presentes
ahí. Escurría no sé qué tanta cantidad de agua, o acaso eran las nubes llorando?
Sentía resquebrajarme por dentro, y
pedazos caer junto con las gotas de lluvia; el sonido parecía un perfecto
acorde. Ahora entiendo mi sufrir. He decidido aplazar cada momento para lo
último, y termino quedándome con nada. La nada me abraza y rechaza cualquier
ocasión de dicha.
Sólo seguirán existiendo tres puntos
suspensivos, porque será un anhelo más. Gotas de sal filtradas de unos ojos
carcomidos por el invierno desolador. Miro al cielo y las estrellas se han
marchado a su rincón cosmológico.
La calle esta golpeada a causa del viento
que recoge alegrías ligeras a la espera del momento ocasional que no llegará.
Ese momento nunca pasará, el roció lo dice con su ligero paso por la hierba
fina del lugar.
La mente procrea un esperanzador
instante, sólo uno y su respuesta: en otra ocasión será...
Y qué será? ... Similar al remordimiento
de postergar hoy con el mañana inseguro, alimentando la incertidumbre de los
días. Y aunque aparezca la intención no será suficiente sino hasta que alce la
mirada al cielo y haya cumplido promesas. El sol no saldrá hasta que esa
oscuridad determine marcharse y el invierno de paso al verano, cómo la noche al
sol.
lunes, 16 de marzo de 2015
¿Crees que la poesía recuerda tus heridas?
Por supuesto, comprendo esa intensidad de ella, o acaso no has experimentado el dolor de las letras en una frase, absurdo es si lo negarás. Calan, así mismo como un puñal desesperado por herir entrañablemente está anatomía banal. Porque en contraste con el puñal, la poesía se arraiga al espíritu literario, forman el perfecto complot, y todo para qué? Para indagar viejos recuerdos que emanan para confrontarte. Imploro un grito desde la cúspide de lamentos, es absurdo proferir un no rotundo. No tienes escapatoria, viejo; lees, ves, escuchas poesía. No solamente aludes a escapar, también retractas en el camino la sombra del pasado. Ahora empiezo a remembrar ciertos episodios del destino. Es cierto que no soporto solo; aunque la poesía ha causado heridas hondas también recuerdo haber vivido una fugaz felicidad: acompañándome en el calor de la familia; cuando surgen reuniones por un momento el tiempo se detiene entre todos y reunimos sonrisas hasta compartir nuestras penas, no tan hondas; por que nadie acude a contarte el desazón que se siente a diario. También crees que no me he enamorado? El corazón se entorpece cuando una chica me eclipsa con la mirada coqueta, esbozando sonrisas desde sus labios imprudentes, sí, son imprudentes por concluir en los míos. Lleno de perplejidad no hago más que seguir su juego, y resulta siendo un rato de felicidad. Ves amigo? No ha sido del todo mal, estamos vivos si dejamos que ese complot inunde las cavidades del alma porque de cualquier forma entra a sacudirnos.
viernes, 27 de febrero de 2015
¿Esto es mejorar la salud?
Si me preguntan en que enfoco la mirada en estos momentos responderé: siento profunda indignación por la 'Ley Estatutaria'. Sé que los problemas de las Eps han tenido tal relevancia que todos nos hemos cansado de escuchar lo mismo, pero la "nueva mejoría" como dijo el presidente Juan Manuel Santos parece encender de nuevo esa indignación.
Se me hace caótico encontrarme en un lugar con cuatro paredes, rebosado de personas acostumbradas a soportar lapsos extensos de tiempo; el sofoco de un día perdido para escuchar "Dentro de tres meses, o quizá más" o lo peor: arriesgarse a una negación del servicio, con los infiernos de la salud hoy mueren esperando una respuesta; aunque con está nueva ley no se puede negar una atención de urgencia.
La nueva reforma de la salud expone abolir el 'Paseo de la muerte' sin embargo afirman que el POS seguirá firme hasta el 2017, que paradoja, ¿verdad? osea que ¿Seguiremos por aproximadamente dos largos años quejándonos de la misma salud e intentando buscar un "amparo"? Está famosa 'Ley Estatutaria' es una oleada de rumores para 'tranquilizar' las inquietudes de muchos usuarios. Temo encontrarme en la tercer EPS con mayor deuda (Coomeva), y como lo dijo Jaime Arias Ramirez: "No hacerse ilusiones" Porque esto es sólo es una vocería más del gobierno.
Se me hace caótico encontrarme en un lugar con cuatro paredes, rebosado de personas acostumbradas a soportar lapsos extensos de tiempo; el sofoco de un día perdido para escuchar "Dentro de tres meses, o quizá más" o lo peor: arriesgarse a una negación del servicio, con los infiernos de la salud hoy mueren esperando una respuesta; aunque con está nueva ley no se puede negar una atención de urgencia.
La nueva reforma de la salud expone abolir el 'Paseo de la muerte' sin embargo afirman que el POS seguirá firme hasta el 2017, que paradoja, ¿verdad? osea que ¿Seguiremos por aproximadamente dos largos años quejándonos de la misma salud e intentando buscar un "amparo"? Está famosa 'Ley Estatutaria' es una oleada de rumores para 'tranquilizar' las inquietudes de muchos usuarios. Temo encontrarme en la tercer EPS con mayor deuda (Coomeva), y como lo dijo Jaime Arias Ramirez: "No hacerse ilusiones" Porque esto es sólo es una vocería más del gobierno.
viernes, 20 de febrero de 2015
Estigma III
Adiós, una vez más despido este ser interno que ha de inculcar razones innecesarias para arremeter atroces actos a una persona que no veré más, sólo decidí esconderla en un rincón del espejo, era su foto, para reflejarlo todos los días con mi ojos, contrastar el brillo y la decadencia de aquello que murió hace poco. No recuerdo una noche de felicidad desde que sólo el recuerdo quedo. Llegaba a la casa, y cara a cara en el espejo me encontraba con un yo paralelo, dónde me recordaba quien era y que crimen sentimental había cometido. Había abandonado el fuego avivante, costo mucho hacerlo; pero ahora entrañablemente resulta ser alivio seguro para la tranquilidad de mi pasado. Era una bola de fuego a punto de rodar e incendiar lo poco que en mi quedaba. No era algo desagradable. Opuesto a ello: era deseable, incandescente. Simplemente había una regla, y no la podría romper durante mucho tiempo, aunque ya lo había hecho. Desplome los esfuerzos que con tanto mérito construí. Colapso la entrada de dos premisas: evitar y acceder. Cómo controlar estos desenfrenos, torpeza de mis actos, para hallar un sentimiento llamado querer.sábado, 7 de febrero de 2015
Puertas y un sentimiento
Puertas para todo: el amor, la felicidad, la crueldad, la
tristeza y la euforia. Abrí hace tres meses la del amor; o no sé si sea eso,
luego la felicidad pasajera, tuve crueldad; la disfrute con la euforia, y
termine en tristeza. Trate de engañar los sentimientos, pero ellos terminaron
engañándome. Aún te recuerdo y aquellas palabras se esfumaron de tus labios,
que recuerdo tan vano el tuyo, que recuerdo tan estremecedor el mío. Desde las
entrañas se estremecen las facetas que he pasado por tu piel. Aprovechaba los
momentos para seguir a su lado y algún día sabía que habría despedida. ¡Dinamita! quererlo era la
debilidad que nunca tuve. Me arde la calma. ¿En realidad esto que siento fue a
punto de querer? No imagino quererlo. Hace rato el capricho no me atacaba, insistente. Un giro de ciento ochenta
grados tuvo la razón, y uno de trescientos sesenta el corazón.
Estigma II
Día dos: lenguaje corporal.
De solo pensar en tu piel, se erizan mis bellos, aprenden a
colocarse firmes. Y rodeando las calles el perfume de tu cuello se dirigió hacia el
olfato; directo al sentido más agudo. Pude comprender al voltear la esquina de la vieja calle, el
momento crucial de recibir a mi pecho recuerdos de nuestros viernes.
Cuando imposibilitaba el tiempo alrededor, lo entregaba a ambos. Decidía
escuchar tus quejas, arrullarme en tus brazos y ver estrellas entorno a nuestro
pedazo de cielo; allí emergían caricias incesantes. La atracción de dos
seres inevitables a revelar el fuego interno. Algo consumía las entrañas y me
preguntaba: ¿Qué era tanto ajetreo en el vientre? No comprendí que el causante
era el fuego. Sin embargo caminaba de su brazo, sentía una fuerza de querer
abrazarlo, deslizar mis dedos por su espalda, rozándole una porción de lo que
causaba estremecerme por sus besos.
Deslizaba los labios en movimiento ondulatorio para hallar los suyos y ahí nos encontramos la primera vez. Las miradas entendidas del momento, reflejaban el querer. Porque aun sentados frente a la noche nuestros cuerpos hablaban lo que no podría decir la razón. El lenguaje entonces eran caricias.
Deslizaba los labios en movimiento ondulatorio para hallar los suyos y ahí nos encontramos la primera vez. Las miradas entendidas del momento, reflejaban el querer. Porque aun sentados frente a la noche nuestros cuerpos hablaban lo que no podría decir la razón. El lenguaje entonces eran caricias.
martes, 3 de febrero de 2015
Estigma I
Si detuviera el instante en que recorren mis lagrimas impediría su trayecto, sé que vienen directo del recuerdo. El tiempo en ocasiones quería detener el lapso entre ambos. Quiero escurrir mi dolor por medio del llanto. Sumergirlo en el pozo del olvido. Malditos labios perpetuaron un recuerdo y duelen, duelen cuando mis lagrimas recorren y me besas.
El sabor a sal no es más que una secuela del amor ya existente. Como no voy querer rasgar tu piel después de tanta ausencia, el interior murió de ganas por compartir las fantasías del tiempo. La composición del réquiem fue para despedir tus labios.
Ahora... te ahogue, querido. Al borde de hundirme logre escapar y mostrar mi cabeza.
Es inevitable no vivir con ímpetu caricias, las caricias de Mayo. Dónde el recuerdo floreció: eficaz, inoportuno, precoz. Bohemios de ese amor que nunca salio a flote, pero lo vivimos.
El sabor a sal no es más que una secuela del amor ya existente. Como no voy querer rasgar tu piel después de tanta ausencia, el interior murió de ganas por compartir las fantasías del tiempo. La composición del réquiem fue para despedir tus labios.
Ahora... te ahogue, querido. Al borde de hundirme logre escapar y mostrar mi cabeza.
Es inevitable no vivir con ímpetu caricias, las caricias de Mayo. Dónde el recuerdo floreció: eficaz, inoportuno, precoz. Bohemios de ese amor que nunca salio a flote, pero lo vivimos.
miércoles, 7 de enero de 2015
Escribir
Es cierto que la mano tiembla cuando he de enfrentarme a la hoja en blanco. No es un mito que todos en ocasiones tememos escribir. Las palabras están ante puestas a la razón.
No puedo proferir con la boca lo que puedo escribir con la mente. En un lago gigante se ahogan aquellos recuerdos llenos de incertidumbre. En espacios de silencio la mente exige el llamado a escribir y obliga a un sentimiento que posiblemente no puedo escuchar, tampoco puedo preguntarle que quiere en realidad; pero si determino escribirlo. Es arriesgado a morir ahogada en palabras que fluyen en el espacio del viento y se elevan hasta llegar a una cima para querer la libertad.
Si no puedo arrastrar conmigo la esperanza que no venga la pesadumbre. Esta bien allá, lejos de mí.
¿Y si no viven las letras qué sentido hay en la libertad? Al olvidar las mentes pasadas la condena será tiempo perdido. Que afán es escribir. Tortura cuando el lugar es una reunión con colegas y necesitas concentrarte en la conversación; pero el consciente está inquiriendo, dando remolinos de recuerdos. Ya las palabras sienten salir pronto. Entonces ¿Para qué encerrar un monologo interior?
¿La memoria podrá afrontar el duelo con las palabras? Aún lo dudo, tengo que gritar en el interno que se calmen. ¡No vienen a molestar, vienen a darme vida! a quitarme esté asar inoportuno.
La vida la veo de colores y a blanco y negro; dos maneras distintas, pero la veo. Sensibilizar mis sentidos agudizan la profundidad de calar entre pensamientos y mentes pasadas. Observar conlleva a dilatar la realidad en fantasía y convertir el pensamiento en creatividad. Pura creatividad.
No quiero acabar este año sin antes decirle a las letras lo poco que son, pero lo mucho que significan. Se hace nostálgico revivir escritos pasados, errores cotidianos y enseñanzas ilimitadas.
No puedo proferir con la boca lo que puedo escribir con la mente. En un lago gigante se ahogan aquellos recuerdos llenos de incertidumbre. En espacios de silencio la mente exige el llamado a escribir y obliga a un sentimiento que posiblemente no puedo escuchar, tampoco puedo preguntarle que quiere en realidad; pero si determino escribirlo. Es arriesgado a morir ahogada en palabras que fluyen en el espacio del viento y se elevan hasta llegar a una cima para querer la libertad.
Si no puedo arrastrar conmigo la esperanza que no venga la pesadumbre. Esta bien allá, lejos de mí.
¿Y si no viven las letras qué sentido hay en la libertad? Al olvidar las mentes pasadas la condena será tiempo perdido. Que afán es escribir. Tortura cuando el lugar es una reunión con colegas y necesitas concentrarte en la conversación; pero el consciente está inquiriendo, dando remolinos de recuerdos. Ya las palabras sienten salir pronto. Entonces ¿Para qué encerrar un monologo interior?
¿La memoria podrá afrontar el duelo con las palabras? Aún lo dudo, tengo que gritar en el interno que se calmen. ¡No vienen a molestar, vienen a darme vida! a quitarme esté asar inoportuno.
La vida la veo de colores y a blanco y negro; dos maneras distintas, pero la veo. Sensibilizar mis sentidos agudizan la profundidad de calar entre pensamientos y mentes pasadas. Observar conlleva a dilatar la realidad en fantasía y convertir el pensamiento en creatividad. Pura creatividad.
No quiero acabar este año sin antes decirle a las letras lo poco que son, pero lo mucho que significan. Se hace nostálgico revivir escritos pasados, errores cotidianos y enseñanzas ilimitadas.
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En un mundo nuevo
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