Vas, vienes, como fluido incesante.
evades incertidumbres.
Tu vigor es escudo del desconsuelo.
Intentas estabilizar tus pies en la tierra.
pero existe desequilibrio en ella. Produce efecto colateral.
Porque caes otra vez en la desgracia
de verme... Y ya no sirve tu vigor,
¿De qué sirve huir?
Si detrás de cada paso se aferra una pequeña basura en la suela que no quiere abandonarte.
Pero desgracia es creer que estoy en la etapa final. Y el hemisferio izquierdo diluye cada minuto que te vi como el contexto de mis días.
Se ha acabado. Todo colapso y el resultado: arrojarte, vagancia de mi pensamiento
"Había que hacer era embarcarse en un buque costero y navegar al sur bordeando la costa hasta El Callao, el puerto de lima; para alcanzar la capital de la Nueva Granada, por el contrario, había que cruzar las montañas panameñas, navegar hacia Cartagena, a contraviento, y desde allí a lo largo del Magdalena hasta desembarcar en Honda, desde donde todavía había que ascender la cordillera para llegar a Bogotá" Eloísa: Escritora por vocación. Deja que el alma libere letras, en ellas te identificas
sábado, 16 de mayo de 2015
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