sábado, 16 de mayo de 2015

Punto final.

Vas, vienes, como fluido incesante.
evades incertidumbres.
Tu vigor es escudo del desconsuelo.

Intentas estabilizar tus pies en la tierra.
pero existe desequilibrio en ella. Produce efecto colateral. 

Porque caes otra vez en la desgracia
de verme... Y ya no sirve tu vigor,
¿De qué sirve huir?
Si detrás de cada paso se aferra una pequeña basura en la suela que no quiere abandonarte.

Pero desgracia es creer que estoy en la etapa final. Y el hemisferio izquierdo diluye cada minuto que te vi como el contexto de mis días.
Se ha acabado. Todo colapso y el resultado: arrojarte, vagancia de mi pensamiento

miércoles, 13 de mayo de 2015

Allen Ginsberg

Libertad del amor y la ley, 
las normas y lo común.
Ahora vas a ver un militar agradable, un criminal bondadoso.
Una muerte sin dolor. Sufrimiento sin escapatoria y felicidad de presenciar un barco hundirse mientras la gran sonata de violines acompañan de una pieza armónica para recibir un más allá violento.
Y la nada liberte la nada. El amor cese cariño de parejas. La crueldad sea la felicidad de un par de infelices amándose y reconociendo su engaño para seguir su camino de vergüenza amorosa.
La ignorancia ya no pasa por atrevida, sino por bien servida. El conocimiento lo aborrecen los sabios, porque pierden astucia. Aman la vida, son libres. No hay quien imponga que es bueno ni malo. Al carajo la buena moral. grita un tal Allen Ginsberg




En honor a su defensa en medio de la guerra que genero discriminación el abismal capitalismo Norteamericano, y a la inoportuna guerra que impuso un régimen estrecho sobre ideales con ganas de volar y no quedar en la puerta sin que nadie abriera. Su poesía fue el preludio de sus venenosas ideas. 



viernes, 1 de mayo de 2015

Macondo se lució

En la vigésima octava feria del libro en Bogotá se vivió un ambiente exaltado de obras y eventos maravillosos. Un evento autóctono relevante, ya que Macondo fue el invitado de Honor. Dio tal relevancia a Gabriel García Márquez, quién en la literatura ha sido nuestro orgullo. ¿Y cómo no hacerle un homenaje en la feria? 
En el pabellón Macondo se encontraba la historia que transcurrió en García Márquez, y su carrera como escritor y periodista. Desde su primera novela: la hojarasca, hasta cien años de soledad. También su voz deleitaba narrando sus propias obras en  megáfonos, y pantallas, ubicados en aquel pabellón,  igual que anuncios de Cien años de Soledad, la gallera de Macondo y el pequeño tren que circulaba alrededor de pequeños objetos alusivos a Cien años. También la comida, aquella que le agradaba a nuestro nobel. Por ahí encontré las famosas 'bolitas de chocolate rellenas de ají', y agradable fue tenerlas en mi paladar. Un toque picante al final pero el chocolate aplacaba todo. 

Por otro lado había mucha gente satisfecha. A mí me causo una gran satisfacción ver a mi padre emocionado por saber que posee y guarda con gran celo ediciones originales como “Los cuentos de mi abuelo el coronel” editadas por Smurphy Cartón Colombia, expuestas en la Feria del Libro. Oía a otras personas no tan satisfechas, según porque el pabellón estaba muy ornamentado. Cada quién que juzgue.

Macondo se lució muy bien. Aquel espíritu de Márquez impregnaba cada recorrido del pabellón y de toda la feria, y cómo por ahí decían: el mejor homenaje es leerlo. No sólo en la feria es escenario, también en diferentes lugares del país: bibliotecas, universidades, colegios y eventos culturales públicos. 
Qué bueno es retratar en cada persona lo importante de nuestra literatura, y quien algún día decidió sentarse a escribir cien años de soledad, inspirado del nombre de una finca bananera: Macondo. 


Colombia quiere llenarse de Gabo, aunque al principio en Colombia pocos lo apoyaran, él tuvo vigor para persistir en sus obras que tomaron tanta fuerza que convirtió al país en admirador de su trayecto. Nunca rindió sus dedos para escribir, siempre iba contracorriente de aquello que no estaba de acuerdo y siguió adelante frente a mareas que intentaron destruirlo. 

Un poco de Sabina.

No puedo enamorarme de ti

No, no, no puedo enamorarme de ti 
No, no, no puedo enamorarme de ti 
Nadie te roba nada 
nadie ocupa lugar, 
de nadie son los besos 
de los labios del mar, 
de nadie es el camino 
que no mira hacia atrás, 
donde se desangran las estatuas de sal.



Mas de cien mentiras:


Más de cien de palabras, más de cien motivos, para no cortarse de un tajo las venas.

En un mundo nuevo

Hoy mi canto llora, se desvanece mientras voy perdiendo el aliento, los pajaros gimen, el cielo oscurece. que tanto hizo la noche mientras e...